El fiscal de Estado adjunto y dirigente político, Raúl Ferrazzano, impulsó el debate sobre la creación de una “Gran Yerba Buena”, propuesta orientada a coordinar políticas públicas entre esa ciudad y las comunas del oeste tucumano que, en los hechos, ya funcionan como un mismo entramado urbano.
La iniciativa surge, según explicó en diálogo con LA GACETA, a partir del crecimiento sostenido de la zona y de la interacción cotidiana entre vecinos de Yerba Buena, San Pablo, El Manantial, San Javier y Cevil Redondo. “Tiene que ver con algo que ya existe en la realidad; los vecinos de estas comunas hacen su vida en Yerba Buena, llevan a sus hijos a la escuela, van al supermercado o a cenar, y transitan permanentemente entre distintas jurisdicciones”, señaló.
Ferrazzano advirtió que, pese a esa integración de hecho, las distintas administraciones trabajan de manera aislada. “Muchas veces se pasa por tres circunscripciones administrativas distintas que no coordinan entre sí. Hay problemas de tránsito, de accesos y desinteligencias a la hora de planificar”, afirmó.
En ese marco, sostuvo que el municipio de Yerba Buena debería asumir un rol más activo. “Es el municipio cabecera el que tendría que romper ese aislamiento político y coordinar políticas de planificación urbana, tránsito y seguridad. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los vecinos”.
El funcionario describió un crecimiento acelerado pero desordenado. “Es un municipio que crece, pero de manera poco inteligente, sin planificación urbanística. No hay veredas ni playas de estacionamiento suficientes y el tránsito es cada vez más caótico”, ejemplificó.
Además, puso el foco en el impacto de los desarrollos inmobiliarios y en la transformación del casco histórico. “Estamos a favor del progreso, pero tiene que ser planificado. En el casco viejo se están reemplazando viviendas tradicionales por centros comerciales sin que exista la infraestructura necesaria de servicios, agua o estacionamiento”.
Ferrazzano también alertó sobre el peso demográfico de la región. “En esta franja urbana del pedemonte vive cerca del 10% de la población de la provincia. Eso exige un mayor esfuerzo de coordinación entre los distintos niveles de gobierno”.
La propuesta, aclaró, no implica necesariamente crear nuevas estructuras burocráticas, sino generar ámbitos de articulación. “Más que aumentar el presupuesto o la burocracia, se trata de conversar, establecer mesas de diálogo y unificar criterios, por ejemplo, sobre cómo se construye en el pedemonte del cerro San Javier”, explicó.
En ese sentido, consideró que la planificación también debe contemplar las desigualdades entre las distintas zonas. “No hay ciudadanos de primera y de segunda. Todos los vecinos tienen derecho a los mismos servicios y calidad de vida”, enfatizó.
Por último, cuestionó la gestión municipal actual al señalar que “está aislada políticamente” y planteó la necesidad de una propuesta alternativa. “Trabajamos en un proyecto de ciudad inteligente, con planificación y articulada con el resto de la provincia”, concluyó.